1955 BMW R69

1955 BMW R69

año

1955

modelo

r69

producidas

SIN INFORMACIÓN

tipo / estilo

touring

desplazamiento

594 cc

potencia

35 hp a 6800 rpm 

Capacidad del Tanque

17 litros

Velocidad Máxima

165 km/h

Características destacadas

Motor bicilíndrico bóxer de cuatro tiempos, refrigerado por aire, 2 válvulas por cilindro.
Suspensión delantera de horquilla telescópica y trasera con amortiguadores de embolo.

De todas las máquinas alemanas, la líder indiscutible, tanto en diseño técnico como en acabados, es la BMW R69. Con su motor bicilíndrico en cabeza de 590 cc, es uno de los pocos diseños continentales que ofrece una comparación directa con los numerosos modelos británicos de gran cilindrada. Sin embargo, aunque la BMW pueda considerarse probablemente el equivalente más cercano a nuestros populares bicilíndricos verticales de 600 y 650 cc, caben varias reservas. Una de ellas es que está diseñada como una turismo de lujo, no como una moto deportiva.

El chasis también se asemeja más a una estructura de "bucle" de tipo único, pero ofrece una gran rigidez y un anclaje sólido para un sidecar.

Ejemplar numero 32 en la línea de producción.

Valor Histórico

SIN INFORMACIÓN

Piezas Originales

100% ORIGINAL

Piezas Restauradas

NINGUNA

Certificaciones

SIN INFORMACIÓN

descripción

Tiene un gran valor sentimental por todo lo que pasamos cuando la compre.

Historia

La moto la compre en Mérida, se mantenía andando de forma muy artesanal, al grado de que los amortiguadores eran de cajuela de Jetta con un inserto de madera, lo que los hacia funcionales hasta cierto punto. Cerré el trato y dije “vámonos…”. Sali en la mañana, pero no pude llegar a la salida de Mérida, tuve que regresar con quien me la vendió y pedirle posada un día más. Pasamos toda la noche reparando unos desajustes que me hacían perder tracción. Llegue a Campeche y me quede parado en la calle, nuevamente “ni para atrás, ni para adelante”. Tuve la fortuna de preguntar en una papelería y quien me ayudo esta vez fue un maestro de ingeniería en la Universidad de Campeche. Trabajamos toda la noche con unas piezas de carabela, logro hacer que el platino abriera y conseguimos echarla a andar y, nuevamente emprendí camino seguro de que llegaría hasta México. Llegue a un lugar que se llama Escárcega y nuevamente, varado. Pedí “aventón” y un valiente me dijo que si. Tuvo que dejarme en Teotihuacan, pues no podía ir mas lejos y de ahí, llame a un amigo cerca de las 12 de la noche para que fuera por mi. Llegue a casa con la moto montada y amarrada en la caja de la camioneta, pero yo montado en la moto, ¡como debía ser desde el principio! La moto sigue siendo 6 volts, no ilumina mucho ni el claxon se escucha estruendoso, pero eso fue un logro, conseguir que recuperase su gloria fue uno de los retos que con más gusto y pasión he realizado.